Energía fiable. Protección inteligente.
La tecnología de termografía infrarroja ofrece ventajas únicas, entre las que se incluyen la medición de temperatura a larga distancia y sin contacto, la visualización en tiempo real y la monitorización las 24 horas del día. Permite detectar con precisión aumentos sutiles de temperatura durante el funcionamiento de los equipos, lo que permite identificar y subsanar posibles fallos en una fase temprana, antes de que se agraven. Como resultado, establece una sólida línea de defensa digital para el funcionamiento seguro y fiable de los sistemas de generación de energía.
Inspección de paneles fotovoltaicos
A medida que se acelera la transición energética mundial y los países de todo el mundo avanzan en sus objetivos de emisiones netas cero, la capacidad instalada de generación de energía fotovoltaica (FV) sigue creciendo rápidamente. Durante su funcionamiento a largo plazo al aire libre, los módulos fotovoltaicos son muy propensos a la formación de puntos calientes causados por el sombreado, las microfisuras, las uniones de soldadura defectuosas y las conexiones eléctricas sueltas. Las zonas de puntos calientes funcionan a temperaturas significativamente más altas que las de los módulos normales, lo que no solo reduce considerablemente la eficiencia de la generación de energía, sino que, en casos graves, también puede provocar la quemadura del módulo o incluso un incendio.
- Baja eficiencia de la inspección manual
- Los puntos críticos son difíciles de detectar a simple vista
- Retrasos en la detección de fallos y en la respuesta
Control de la temperatura del generador
El generador es un elemento fundamental de una central eléctrica y está expuesto a múltiples factores, como las vibraciones mecánicas y las fluctuaciones de la carga eléctrica, que pueden provocar sobrecalentamiento, grietas, aflojamientos y otras averías. Además, los componentes críticos, como las conexiones eléctricas y los aislantes, también son propensos a la acumulación de calor provocada por un mal contacto o por la degradación del aislamiento.
- La supervisión continua y en tiempo real de los componentes críticos resulta difícil de llevar a cabo mediante inspecciones manuales.
- Las averías en fase inicial, como un mal contacto eléctrico, suelen provocar solo ligeros aumentos de temperatura, por lo que es fácil pasarlas por alto si se confía únicamente en la experiencia.
- En condiciones de funcionamiento adversas, se carece de métodos eficaces de visualización de la temperatura que permitan evaluar con precisión el estado de los componentes.
Inspección de los interruptores de desconexión
Los interruptores de desconexión son componentes fundamentales en los sistemas eléctricos, encargados de la conmutación de circuitos y del aislamiento eléctrico. Debido a las frecuentes operaciones de apertura y cierre durante largos periodos de tiempo, los contactos y las abrazaderas de los contactos son propensos a la oxidación, al aflojamiento o a la acumulación de suciedad, lo que provoca un aumento de la resistencia de contacto. Cuando pasan corrientes elevadas por estos puntos de contacto, pueden calentarse rápidamente, lo que supone un riesgo de sobrecalentamiento.
- Los cortes de suministro eléctrico por mantenimiento afectan a la continuidad del suministro y suponen elevados costes de mano de obra y tiempo.
- Los puntos calientes en fase inicial suelen presentar un aumento de temperatura de tan solo 1-3 °C, lo que dificulta su detección mediante inspección visual o termómetros puntuales.
- Los métodos de inspección tradicionales son ineficaces y dificultan lograr una cobertura completa.
Inspección por infrarrojos de los casquillos de los parques eólicos
Los pasacables de alta tensión del transformador principal de una subestación elevadora de un parque eólico desempeñan un papel fundamental a la hora de elevar la tensión de la electricidad generada por los aerogeneradores y transmitirla a la red eléctrica. Dado que los parques eólicos suelen estar situados en zonas remotas, estos pasamuros están expuestos a alta tensión, alta intensidad y condiciones ambientales adversas, como la arena arrastrada por el viento y la salpicadura de sal, durante largos periodos de tiempo. Como consecuencia, el envejecimiento del aislamiento, la entrada de humedad, el mal contacto eléctrico y otros problemas pueden provocar fácilmente un sobrecalentamiento localizado.
- Los parques eólicos están muy dispersos por zonas remotas y ocupan grandes extensiones de terreno, lo que hace que las inspecciones manuales periódicas resulten ineficaces.
- El aumento de temperatura en las buchas en sus primeras fases no es evidente, lo que puede ocultar posibles riesgos.
- Los aumentos repentinos de temperatura no pueden detectarse en tiempo real, lo que provoca retrasos en la detección de averías.